A medida que la Historia del Pensamiento Económico se despega de su rol de simple recapitulación de doctrinas económicas y se convierte ella misma en la Economía Política, surge la necesidad de dar cuenta de sus inicios. Para ello, se vuelve ineludible rastrear sus orígenes al despunte del pensamiento moderno, en la Polémica de los Universales. La misma contrapone un pensamiento escolástico trascendental, que buscaba las explicaciones en un ámbito supraterrenal, con otro más profano, celoso de su independencia con respecto a la Fe. Este último tiene la pretensión de ser autónomo en su capacidad de explicar la totalidad de los fenómenos sin recurrir a Dios. El reclamo de un ámbito de conocimiento soberano y propio supone un antecedente para la Ciencia Económica.
Al mismo tiempo esta libertad para conocer tiene su correlato en una reciente libertad de actuar, resultado de los nuevos códigos y comportamientos surgidos de la expansión de la mercancía. Una nueva mentalidad, burguesa, contrapondrá sus nuevos valores (el pragmatismo, la intuición) contra la excesivamente piadosa y solemne cosmovisión feudal. En este contexto, la justificación del poder del príncipe dejará de recaer en el designio divino y pasará a estar explicado por su capacidad de servir al pueblo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario